Palabras que aparecen cuando no las estoy buscando

Ignoraba que el español tenía una palabra para designar el desespero que siento en los centros comerciales, eventos masivos u otros baños de masa. En México, se utiliza comúnmente el verbo “engentarse”, que se refiere al aturdimiento o hastío que se experimenta por el contacto con la gente en tumultos o concentraciones. Me engento con facilidad, digo ahora con toda propiedad.

Desconocía también que ese juego de palabras tan popular de mi infancia, que consistía en agregar después de cada sílaba la letra “p” y la vocal que se encuentra en la sílaba, responde al nombre “jerizonga”. Es un “juepegopo depe papalapabraspa”. También se le conoce como “jeringonzo”, “geringonso” o “jerigoncio”.

Las palabras compuestas “elevalunas”, mecanismo para subir y bajar los vidrios de las ventanillas de los carros, y “tentenelaire”, sinónimo de colibrí en Argentina, son sabrosas de pronunciar, palatales y metafóricas, como para bautizar un negocio. “Pajarería tentenelaire, buenos días, en qué le puedo ayudar”, y el canto de los pájaros de fondo. “Taller mecánico Elevalunas, a la orden”. (Esta no me la creo. La combinación “luna” y “mecánico” es algo improbable).

“Jeme” designa la distancia entre el pulgar y el índice con la mano extendida. No es lo mismo que “palmo”, que es la distancia entre el dedo pulgar y el dedo meñique. “Palmo”, según el Ngram Viewer, es un término más utilizado que “jeme”, por lo que es más conocido. En el poema de Alberto Arvelo Torrealba, Florentino y el diablo, el diablo se presenta al duelo contra el coplero Florentino, con un puñal de jeme y medio: “Un golpe de viento guapo/le pone a volar la blusa,/y se le ve jeme y medio/de puñal en la cintura”.

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Te regalo un insulto

Una noticia publicada en La Voz de A Coruña informa que un gallego, condenado a prisión por violencia de género, insultaba a su esposa llamándola: “cerda, guarra, tragaldabas, derrochona”. De los cuatro improperios, “tragaldabas” me obliga a ir al diccionario. Se refiere a una persona glotona, tragona (¿que se comió hasta las aldabas?), por lo que presumo que es una palabra compuesta por las palabras “tragar” y “aldaba”. A la hora de acuñar insultos, nos servimos de la composición como procedimiento recurrente para darle rienda suelta a nuestros demonios. En lingüística se llama composición al procedimiento mediante el cual se forman nuevas palabras al unir dos raíces de palabras distintas o al juntar palabras para formar una nueva unidad lingüística. Así tenemos: sacapuntas, aguafiestas, comegente, pelirrojo, hispanohablante, altibajo, sueldo base, hombre lobo, etc.  Nótese la variedad de las combinaciones: verbo + sustantivo (sacar+punta); sustantivo+adjetivo (pelo+rojo); sustantivo+sustantivo (hombre lobo), entre muchas otras posibilidades.

Y en cuanto a los insultos, pues ya lo estarán anticipando. “Lameculo”, “comemierda”, “mamagüevo” son insultos que colocan al receptor ejecutando ciertas acciones consideradas reprobables y que combinan un verbo y un sustantivo. “Hijoputa” proviene de la unión de dos sustantivos y es un clásico en el arte del insulto: apuntar a la parentela. Y bueno, ya ustedes sabrán tantos otros.

El gallego que le dio una paliza a su esposa por darle una manzanilla fría, me hace tomar conciencia de mi limitado inventario de insultos, por lo que me dedico a buscar otras palabras compuestas, acuñadas con el simple propósito de ofender, sin genitales, familia ni excrementos. Palabras poco usadas o en el olvido que esperan ser rescatadas desde lo profundo del diccionario. Comparto, pues, el resultado: una pequeña selección de insultos rimbombantes, musicales y curiosos para aquellos que no buscan ultrajar, sino dejar perplejo al adversario:

El cantamañanas es alguien que no merece crédito alguno porque promete villas y castillos sin cumplir con su palabra. Sinónimo de parlaembalde o habla paja, el cantamañanas es primo hermano del vendehúmos, el que simula conocer o codearse con personas influyentes para obtener beneficios de la falsa relación. Otro que presume lo que no es, es el perdonavidas, un fanfarrón que se las da de violento sin serlo. El mamacallos es un hombre tonto y pusilánime, mientras que pelafustán no es un país de Asia Central, sino un pelagato, un individuo insignificante en la sociedad, un limpio que no tiene donde caerse muerto.

Si en algo te ofendí, perdón.

Metafóricamente hablando

La metáfora es una figura del lenguaje que hace uso de la comparación entre dos elementos que guardan ciertas similitudes para extender su significado y enriquecer las connotaciones. Comúnmente se utilizan en el lenguaje poético como bien lo explica Neruda, interpretado por Philippe Noiret, en esta escena de la película Il Postino:

Las metáforas, sin embargo, no es solo cosa de poetas. Las empleamos en el lenguaje de todos los días como herramienta comunicativa. Hay metáforas que están tan arraigadas en nuestro discurso que no nos damos cuenta de su existencia. “Pata de la mesa”, “calle ciega”, “pie de la montaña”, “palma de la mano”, entre muchas otras unidades lingüísticas, son ejemplos de lo que se denomina metáfora muerta o lexicalizada.

También empleamos metáforas que ya no parecen metáforas porque sus rastros se perdieron en el tiempo. Son palabras que se crearon por su parecido a otra cosa y cuyos orígenes se pueden precisar gracias a un estudio etimológico. Por ejemplo, en medicina se utiliza la palabra “germen”, que se tomó de la botánica, porque se creía que las enfermedades se originaban por semillas, como las plantas.

La cabeza, en muchas lenguas, se compara con un recipiente en el cual podemos meter y sacar cosas, metáfora de la que resultan expresiones como “no caberle a alguien una cosa en la cabeza” o “meterle a alguien una cosa en la cabeza.” Aquí cabe mencionar una historia interesante de las lenguas romances. “Cabeza” viene del latín vulgar capitia, del que también se deriva el término portugués cabeça. En italiano y en francés, “testa” y “tête” respectivamente significan cabeza y se constituyeron gracias al uso de una metáfora. Su etimología se remonta a la palabra latina testa, que literalmente significa “vasija” y del cual se deriva la palabra española “tiesto”, que quiere decir recipiente de barro.

De la asociación entre altura y prestigio o virtud, y viceversa, se derivan: alta costura, bajo mundo, alta sociedad, bajos instintos, baja estima, altas esferas, baja calidad, entre muchos otros ejemplos. ¿Por qué de las alturas solo hay que esperar cosas buenas? Vaya usted a saber.

En su libro Metáforas que nos piensan, Emmánuel Lizcano hace un análisis de las metáforas que usamos en el lenguaje cotidiano y que manifiestan nuestra visión del mundo, al  tiempo que nos condicionan. El autor prefiere llamarlas zombis porque “se trata de auténticos muertos vivientes, muertos que viven en nosotros y nos hacen ver por sus ojos, sentir por sus sensaciones, idear con sus ideas, imaginar con sus imágenes.”

Un ejemplo de esto último lo constituye la representación de la idea de Progreso, construida sobre la base de metáforas relacionadas con el tiempo: el tiempo como espacio. Empleamos el término territorial “atrás” para decir “antes”, “en el pasado”, acompañado con el gesto de la mano. De la misma manera, el futuro se encuentra adelante. Es curioso que en lengua aymara, el tiempo también está territorializado, sin embargo, el pasado está adelante porque se puede ver (o rememorar), y el futuro está atrás porque no se conoce y no se puede ver. Y los hablantes de aymara (que son más de dos millones, distribuidos alrededor de la cordillera Andina) también hacen el gesto con la mano.

Volviendo a la concepción occidental del tiempo y al libro de Lizcano, se dice de alguien o algo que “está anclado en el pasado”, como si el pasado fuera un sitio del cual sujetarse. O se “labra el futuro”, como si se tratara de un terreno que se prepara para la siembra. Estas expresiones ponen de manifiesto los valores asociados a las metáforas: el futuro es prometedor, da frutos si se trabaja laboriosamente, es fértil; y el pasado es un sitio del cual hay que liberarse, salir. Frases frecuentemente utilizadas en el lenguaje político y publicitario como “salir del siglo XX”, “entrar en el siglo XXI”, “retroceder al pasado”, expresan una oposición clara a las culturas tradicionales basadas en conocimientos ancestrales, que pasa desapercibida y que responde a un propósito ideológico.

Las metáforas en el lenguaje cotidiano es un tema tan interesante como amplio. De ello seguiremos hablando en próximas entregas.

Fuentes consultadas:

Ignacio Apaza . Metáforas temporales en lengua aymara.

Emmánuel Lizcano. Metáforas que nos piensan 

Pedro J. Chamizo. La metáfora (semántica y pragmática)

El español de los hijos de inmigrantes hispanohablantes en Estados Unidos

Los hijos de inmigrantes hispanohablantes que nacieron en Estados Unidos o que llegaron a este país siendo niños o adolescentes, no tienen el mismo dominio del español que los que crecieron y se educaron en países hispanohablantes. Se les llama hablantes de herencia de español. Los hablantes de herencia son individuos hasta cierto punto bilingües, que han estado expuestos a la lengua materna en casa o en contextos familiares o comunitarios, y que han recibido educación escolar en la lengua del país de acogida.

Tal como lo afirma Acosta en este artículo, los hablantes de herencia, por haber adquirido la lengua en contextos de índole informal o familiar, carecen del conocimiento del español escrito, que se aprende en la escuela, es decir, carecen de alfabetización en su lengua materna y del conocimiento del registro formal.

El escritor Junot Díaz, ganador del premio Pulitzer en 2008 por su novela La breve y maravillosa vida de Oscar Wao, constituye un ejemplo de hablante de español de herencia. Díaz nació en República Dominicana y se crió en New Jersey, Estados Unidos. A continuación, podrán leer parte de un chat entre Díaz y los lectores del diario español El País, para que se hagan una idea de cómo escribe alguien que tiene el español como lengua heredada y que no ha recibido educación formal en español:


Hola Junot, un placer poder interactuar de forma tan directa. He leído la maravillosa vida de Oscar Wao en su traducción dominicana y This Is How You Lose Her en su versión original, ¿Se ha planteado usted escribir directamente una obra en español dominicano?

Junot: lastimamente no puedo! mi esp. es fatal! y yo aprendi como leer en ingles, nunca en esp. la tragedia del inmigrante!

Hola Junot. He leído en tu entrevista que suavizas tu personalidad cuando hablas en español. ¿A qué es debido? ¿Por qué un idioma modifica nuestra forma de ver la vida, por la gente o entorno con el que lo hablamos? ¿Por las características propias de la lengua?

Junot: En Esp no me sientos tan “en riesgo” como en ingles. para mi esp. es la idioma familiar, la idioma de communidad, y ingles la idioma de competencia, de la escuela, del trabajo, de espacios ‘contestado’

En “Los boys”, el cuento que más me gusta es Aurora. Lo he releído muchas veces y lo encuentro maravilloso por su estructura, sus personajes, su lenguaje. ¿Compartes esta opinión? ¿Crees que es el mejor cuento del libro? ¿Puedes indicarme alguna cosa importante de su creación y de su escritura?

Junot: lo unico que se es que ese cuento me costo muchissimo trabajo. de todos mis cuentos fue el ma dificil. lo etaba corrijiendo hasta el ultimo minuto y dure años elaborandolo. pero si, todavia es un cuento muy querido, para mi


El español en los Estados Unidos goza de una gran vitalidad, a diferencia de otras lenguas de inmigrantes que tienden a desaparecer en las segundas y terceras generaciones, como el polaco, el italiano o el alemán. Esto se debe, ente otras causas, a las continuas olas de inmigración de origen hispano que siguen llegando al país. Generalmente, la primera generación de inmigrantes no logra dominar el inglés, la segunda lo logra sin perder la lengua materna, y la tercera empieza a tomar conciencia de la importancia de recuperar la lengua de su cultura de origen.

Actualmente, en Estados Unidos, los hablantes de español tienen más confianza y menos complejos lingüísticos debido a la presencia de hispanos en el poder político; la irrupción de los medios de comunicación dirigidos a la comunidad hispana, en español; y la valoración de las competencias lingüísticas de los individuos bilingües en el mercado laboral. Los hablantes de español de herencia que quieren disfrutar de los beneficios económicos asociados al bilingüismo, se ven en la necesidad de expandir sus competencias lingüísticas, es decir, dominar los diferentes registros del español y adquirir las destrezas escritas necesarias para convertirse en bilingües simétricos.

Aquí es preciso destacar que los hablantes de herencia que deciden estudiar español no presentan las mismas características que un estudiante cuya lengua materna es diferente al español. Sin embargo, suelen recibir todos el mismo tipo de instrucción en las clases de español como lengua segunda. Se ha observado que los profesores de español como lengua segunda tienden a menospreciar la variante de lengua de los hablantes de herencia porque es menos prestigiosa, contiene elementos característicos de lenguas en contacto (espanglish, codeswitching) o simplemente no se asemeja al “español estándar” que se pretende enseñar. Como señala el artículo de Leeman, Rabin y Román-Mendoza (2011), la actitud negativa de los profesores, producto de la creencia de que una variante de lengua es superior a otra, tiene un impacto negativo en el estudiante: “This institutionalization of linguistic subordination not only can lead to lowered self-esteem and a sense of disempowerment, but it also reinforces linguistic discrimination and reduces the chances of attaining educational and societal success.”

El español como lengua de herencia ha abierto todo un campo de investigación que, en el ámbito de la enseñanza y aprendizaje de segundas lenguas, ha estado bastante movido en Estados Unidos durante las últimas dos décadas. Como consecuencia, se han diseñado programas de español que atienden las necesidades específicas de los hablantes de español de herencia. Estos cursos de español se pueden encontrar ahora en muchas escuelas y universidades de este país. Afortunadamente, educadores e investigadores han reconocido la necesidad de considerar y valorar el bagaje lingüístico y cultural de este tipo de estudiante.

Fuentes utilizadas para esta entrada:

Guadalupe Valdéz. Bilingualism, Heritage Language Learners, and SLA Research: Opportunities Lost or Seized? The Modern Language Journal, January, 2005. 10.1111/j.1540-4781.2005.00314.x

Jennifer Leeman, Lisa Rabin y Esperanza Román-Mendoza. Identity and Activism in Heritage Language Education. The Modern Language Journal, 95, iv, (2011)

Álvaro Acosta Corte. Hijos de hispanohablantes en el exterior: el desarrollo lingüístico de hablantes de herencia que adquieren el español rodeados de otros idiomas.

Al espanglish no lo para nadie

Según el DRAE, el espanglish es “una modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés.”

Sin embargo, para Ilan Stavans, no es una deformación sino la nueva forma de comunicarse de gran parte de la comunidad hispana de los Estados Unidos. Escritor, traductor, ensayista y sociolingüista mexicano, Stavans enseña espanglish en la Universidad de Amherst, Massachusetts. Sí, espanglish. Enarbolando como argumento la necesidad de reflejar en las aulas de clase lo que ocurre en la sociedad, convenció a las autoridades de esta universidad de incluir el espanglish en el programa de estudio. Así lo cuenta en esta clase magistral, donde además nos relata cómo cambió su percepción del espanglish desde su llegada a los Estados Unidos, pasando del rechazo a la aceptación, y luego a su valorización y defensa. Stavans, incluso, tradujo al espanglish el primer capítulo de Don Quijote de La Mancha.

Pienso en los prejuicios asociados a la lengua y en la dificultad que tenemos de despojarnos del ego lingüístico o la creencia de que nuestra variante de lengua es la mejor. La evolución del español escapa de nuestro control porque es el habla de la mayoría la que impone la norma. La lengua es de los que la utilizan y no de intelectuales ni academias. El mismo DRAE así lo indica: “La norma surge, pues, del uso comúnmente aceptado y se impone a él, no por decisión o capricho de ninguna autoridad lingüística, sino porque asegura la existencia de un código compartido que preserva la eficacia de la lengua como instrumento de comunicación.” El español no es un ente fijo, es cambiante, a pesar de que, paradójicamente, encuentra el equilibrio gracias a la permanencia de sus estructuras.

Por todo lo dicho anteriormente, la definición que nos da el DRAE del espanglish denota la negación deliberada de una realidad: más de 26 millones de hispanos en los Estados Unidos se comunican en espanglish. Se estima que la población hispana en este país sobrepasa los 50 millones, lo que la convierte en la comunidad hispana más grande del mundo después de México. No hay duda de que estamos en presencia del nacimiento de una nueva lengua o de una nueva variante del español. Pero ¿qué es el espanglish?

Stavans la define como una lengua mestiza producto del encuentro y choque de dos culturas diferentes, la anglófona y la hispánica. Desestructurado, cada quien improvisa de acuerdo a lo que quiere expresar. El espanglish varía dependiendo del origen de la comunidad que lo habla: Puerto Rico, Cuba, México, Colombia, etc. Además, los hablantes de espanglish emplean los siguientes elementos:

  • El codeswitching o cambio de código entre el inglés y español durante la conversación.
  • Las traducciones literales de palabras o expresiones del inglés al español, como “te llamo pa’tras”.
  • Los palabras  que no existen en ninguna de las dos lenguas, como aidí, estresar, buquiar, overbuquiado, hanguaer, vacunear, etc.

Caótico y movedizo, el espanglish habla de una resistencia a la asimilación, de identidades cruzadas, y de la liberación de las ataduras del monolingüismo.

Para leer más sobre en el tema:

“Mira, precioso, ‘mind if I say: wow…”

Este video no solo sirve para ilustrar una buena actuación, sino también un fenómeno que, en lingüística, recibe el nombre de cambio de código o codeswitching. Las personas bilingües[i] poseen el doble de opciones lingüísticas para comunicarse que las personas monolingües. En contextos donde se hablan dos o más idiomas, estos hablantes suelen cambiar de lengua, inconsciente o conscientemente, en el transcurso de una conversación. Otros ejemplos son:

What ruined this people is la vagancia de no hacer nada.”

“So… you take the ham… as they’re ablandando, ya que está un poquito hirviendo, tú le echas el hueso del jamon.”

“Un americano me puede preguntar very nicely, ‘hace tiempo que yo te estoy viendo así y perdona que te pregunte’.”[ii]

Pero ¿qué motiva a una persona a expresarse de este modo y no en una sola lengua? Las investigaciones son numerosas en este campo, aquí reúno algunas de las razones que explican el codeswitching:

  • Identidad. Mediante la lengua marcamos nuestra identidad. Es una manera de decir: “formo parte de dos mundos y me siento más cómodo expresándome mediante las dos lenguas alternadamente”[iii].
  • Espontaneidad. Hay cosas que se dicen mejor en una lengua que en otra, ya sea porque sale más natural o porque se siente mejor decirlo en una lengua determinada.
  • Precisión. Porque una de las dos lenguas tiene una estructura que expresa con mayor precisión lo que se quiere decir.
  • Eficacia comunicativa. Porque es más simple, se utilizan menos palabras.
  • Disponibilidad. Porque sencillamente se tiene en la punta de la lengua.[iv]
  • Estatus. Hablar una determinada lengua puede indicar un cierto nivel de educación, pertenencia a una élite, etc. Al cambiar de una lengua a otra de mayor prestigio social, se envían señales de estatus al interlocutor.[v]
  • Para marcar un cambio de tono o tema. Generalmente, los mensajes con carga afectiva se expresan en la lengua materna.
  • Hay marcadores discursivos que se prefieren decir en un idioma dado, como por ejemplo: “anda”, “you know”, “I mean”, “verdad”.

El fenómeno del codeswitching se estudia ampliamente en el caso de los Estados Unidos, donde una proporción importante de la población habla español (aquí hago un inciso para decir que coincido con los especialistas que consideran que el espanglish no es codeswitching, pero de eso hablaremos en otra entrada). Igualmente ocurre en Canadá, donde el inglés y el francés son lenguas que, aunque oficiales, no están en situación de igualdad. Es un fenómeno problemático, sin duda, por eso la cantidad de estudios que se hacen del tema.

Históricamente el cambio de código se creía la manifestación de una deficiencia en una de las dos lenguas. Actualmente, se concibe como una competencia lingüística, es decir, una habilidad y por lo tanto una ventaja. Según los más puristas, se trata de una amenaza asimilatoria que conlleva a la eliminación de comunidades lingüísticas minoritarias. Sin embargo, según un enfoque más reconciliatorio, el codeswitching permite la ampliación de los horizontes identitarios y lingüísticos de los usuarios de las lenguas.[vi]

¿Y tú? ¿Cambias de código cuando conversas con alguien? ¿Qué te motiva a hacerlo?

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[i] Aquí el témino bilingüismo se refiere al dominio fluido de las estructuras fonológicas, gramaticales y discursivas de dos lenguas, así como también al conocimiento de los aspectos culturales vinculados a ellas.

[ii] Ejemplos tomados del artículo de J. M. Lipski, titulado “Spanish-English language switching in speech and literature: Theories and models”, publicado en 1982, en The Bilingual Review/La Revista Bilingue.

[iii] Así lo afirma A. C. Zentella en el artículo “Ta bien, you could answer me en cualquier idioma”: Puerto Rican codeswitching in bilingual classrooms, publicado en 1983, en Latino language and communicative behavior.

[iv] Como se puede leer en el artículo de Lipski, arriba mencionado.

[v] K. Becker habla sobre los aspectos sociales del codeswitching en el artículo  “Spanish/English Bilingual Codeswitching: A Syncretic Model”, publicado en 1997, en Bilingual Review.

[vi] Así lo indica Danica Vaillancourt en esta investigación.

¡Creced y reduplicad!

En español, inglés y francés (y en muchísimas otras lenguas) se produce lo que en lingüística se conoce con el nombre de reduplicaciones. Se trata de la repetición deliberada de una palabra, frase o segmento de una palabra con el fin de producir un efecto determinado.

En español, tal como lo explica el autor de este artículo, se producen las siguientes estucturas reduplicativas:

  1. Compuestos reduplicativos del tipo “tictac” y “zigzag”.
  2. Repetición de una parte del dicurso para enfatizar el mensaje: “no vas, no vas y no vas”, diría un padre a su hijo para manifestar su resolución.
  3. Repetición de palabras:
    1. Con el fin de enfatizar una cualidad o atributo de la cosa o persona de la que se habla: “la ensalada está rica-rica”; o uno de los dos extremos de la graduación: “el hombre era negro-negro », “gordo-gordo no está, está rellenito”.
    2. Cuando el término repetido no es graduable, el efecto es de precisión: “sigue recto-recto, hasta el final”.
    3. También puede indicar un prototipo, como en el caso de “sofá de cuero-cuero”. Existen pieles sintéticas que imitan la textura del cuero, pero el prototipo es la piel de los animales, el cuero-cuero, lo que se dice cuero.

En los artículos consultados para la redacción de esta entrada, no se mencionan las estructuras rítmicas del tipo “a la orden, no hay por dónde”; “qué te pasa, calabaza”; “hola, caracola”; “chao, pescao”. En el caso del inglés, como veremos a continuación, estas combinaciones rítmicas son consideradas como estructuras reduplicativas.

En inglés, el fenómeno del que hablamos se denomina reduplicación contrastiva (contrastive focus reduplication), y, según este artículo, hay diferentes clases de reduplicación:

  1. En el lenguaje de los niños pequeños “choo-choo” (chuu-chuu).
  2. Schm-reduplication. La prefijación -schm manifiesta una actitud despreciativa hacia una cosa o persona: “Calories schmalories, eat a piece of cake!” ¡Al diablo con las calorías, cómete un trozo de pastel!
  3. Combinaciones rítmicas como “okey-dokey”.
  4. Compuestos reduplicativos como “zig-zag” y “sing-song”.
  5. Repeticiones de palabras para enfatizar: “you are mad mad mad!” (¡estás loco-loco-loco!).
  6. Reduplicación con el fin de determinar el prototipo, eliminar la ambigüedad o clarificar una situación. Algunos ejemplos son:
    1. We are not living together-living together” (no estamos viviendo juntos-viviendo juntos*), significa que no están viviendo formalmente juntos, como lo haría un matrimonio, la convivencia, quizá, es de fines de semana, entre muchas otras alternativas que se desvían de lo que se considera prototípico.
    2. Is it fancy or fancy-fancy?”, ¿es elegante o muy elegante?
    3. Relacionado con el tema que nos ocupa, este anuncio publicitario de un book-book cae como anillo al dedo. En él se promocionan los atributos de los libros (libros-libros), en contraste con los libros digitales.
    4. ¿Qué tal este ejemplo en el que la reduplicación sirve como aclaratoria?

A: “I went to the bookstore with John yesterday”. (Ayer fui a la librería con Juan.) B: “You, guys, make a great couple.” (Ustedes son una pareja estupenda.) A: ” No, I didn’t go with John-John, I went with a co-worker named John.” (No, no fui con mi Juan, fui con un colega llamado Juan).

En cuanto al francés, extraje la siguiente información de este artículo:

  1. El diminutivo o la atenuación se puede marcar con la repetición del comienzo de una palabra, como en “fifille” (mujercita), “bébête” (tontuelo) y “foufou” (loquillo, locuelo), entre otros.
  2. Para especificar la cualidad de la persona o de la cosa dentro de una gama de posibilidades: “Le mur est bleu, bleu” (el muro es azul-azul) indica que, de todas las gradaciones posibles, es azul, no azul claro ni azul grisáceo, azul-azul.
  3. Quizá el caso más musical de la reduplicación en el caso del francés se encuentra en la variante quebequense. Se trata del extensamente empleado “là, là”: “ Quand ça? Là là? , ¿cuándo? ¿ahora mismo?

* Traducción literal. He anotado entre paréntesis la traducción literal o palabra por palabra y no la traducción del sentido con el fin de proporcionar una guía a los lectores que no conocen ni el francés ni el inglés.