Metafóricamente hablando

La metáfora es una figura del lenguaje que hace uso de la comparación entre dos elementos que guardan ciertas similitudes para extender su significado y enriquecer las connotaciones. Comúnmente se utilizan en el lenguaje poético como bien lo explica Neruda, interpretado por Philippe Noiret, en esta escena de la película Il Postino:

Las metáforas, sin embargo, no es solo cosa de poetas. Las empleamos en el lenguaje de todos los días como herramienta comunicativa. Hay metáforas que están tan arraigadas en nuestro discurso que no nos damos cuenta de su existencia. “Pata de la mesa”, “calle ciega”, “pie de la montaña”, “palma de la mano”, entre muchas otras unidades lingüísticas, son ejemplos de lo que se denomina metáfora muerta o lexicalizada.

También empleamos metáforas que ya no parecen metáforas porque sus rastros se perdieron en el tiempo. Son palabras que se crearon por su parecido a otra cosa y cuyos orígenes se pueden precisar gracias a un estudio etimológico. Por ejemplo, en medicina se utiliza la palabra “germen”, que se tomó de la botánica, porque se creía que las enfermedades se originaban por semillas, como las plantas.

La cabeza, en muchas lenguas, se compara con un recipiente en el cual podemos meter y sacar cosas, metáfora de la que resultan expresiones como “no caberle a alguien una cosa en la cabeza” o “meterle a alguien una cosa en la cabeza.” Aquí cabe mencionar una historia interesante de las lenguas romances. “Cabeza” viene del latín vulgar capitia, del que también se deriva el término portugués cabeça. En italiano y en francés, “testa” y “tête” respectivamente significan cabeza y se constituyeron gracias al uso de una metáfora. Su etimología se remonta a la palabra latina testa, que literalmente significa “vasija” y del cual se deriva la palabra española “tiesto”, que quiere decir recipiente de barro.

De la asociación entre altura y prestigio o virtud, y viceversa, se derivan: alta costura, bajo mundo, alta sociedad, bajos instintos, baja estima, altas esferas, baja calidad, entre muchos otros ejemplos. ¿Por qué de las alturas solo hay que esperar cosas buenas? Vaya usted a saber.

En su libro Metáforas que nos piensan, Emmánuel Lizcano hace un análisis de las metáforas que usamos en el lenguaje cotidiano y que manifiestan nuestra visión del mundo, al  tiempo que nos condicionan. El autor prefiere llamarlas zombis porque “se trata de auténticos muertos vivientes, muertos que viven en nosotros y nos hacen ver por sus ojos, sentir por sus sensaciones, idear con sus ideas, imaginar con sus imágenes.”

Un ejemplo de esto último lo constituye la representación de la idea de Progreso, construida sobre la base de metáforas relacionadas con el tiempo: el tiempo como espacio. Empleamos el término territorial “atrás” para decir “antes”, “en el pasado”, acompañado con el gesto de la mano. De la misma manera, el futuro se encuentra adelante. Es curioso que en lengua aymara, el tiempo también está territorializado, sin embargo, el pasado está adelante porque se puede ver (o rememorar), y el futuro está atrás porque no se conoce y no se puede ver. Y los hablantes de aymara (que son más de dos millones, distribuidos alrededor de la cordillera Andina) también hacen el gesto con la mano.

Volviendo a la concepción occidental del tiempo y al libro de Lizcano, se dice de alguien o algo que “está anclado en el pasado”, como si el pasado fuera un sitio del cual sujetarse. O se “labra el futuro”, como si se tratara de un terreno que se prepara para la siembra. Estas expresiones ponen de manifiesto los valores asociados a las metáforas: el futuro es prometedor, da frutos si se trabaja laboriosamente, es fértil; y el pasado es un sitio del cual hay que liberarse, salir. Frases frecuentemente utilizadas en el lenguaje político y publicitario como “salir del siglo XX”, “entrar en el siglo XXI”, “retroceder al pasado”, expresan una oposición clara a las culturas tradicionales basadas en conocimientos ancestrales, que pasa desapercibida y que responde a un propósito ideológico.

Las metáforas en el lenguaje cotidiano es un tema tan interesante como amplio. De ello seguiremos hablando en próximas entregas.

Fuentes consultadas:

Ignacio Apaza . Metáforas temporales en lengua aymara.

Emmánuel Lizcano. Metáforas que nos piensan 

Pedro J. Chamizo. La metáfora (semántica y pragmática)

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